La Repú­bli­ca Demo­crá­ti­ca de Con­go es un país con ines­ta­bi­li­dad polí­ti­ca y social. En la zona don­de está el CRPL, Lwi­ro Pri­ma­tes, la pro­vin­cia Kivu Sur, cuya capi­tal es Buka­vu, se está lle­van­do a cabo una gue­rra. Una gue­rra en la que hay envuel­tos intere­ses de con­trol sobre los mine­ra­les como el col­tán, que todos lle­va­mos en nues­tros telé­fo­nos móvi­les, tables y por­tá­ti­les. La fau­na y la flo­ra son víc­ti­ma silen­cio­sa de los con­flic­tos huma­nos. Ima­gi­nad la de ani­ma­les sal­va­jes que se están cazan­do estos días, por par­te de los gue­rri­lle­ros. Y aun­que los pri­ma­tes del CRPL siguen segu­ros por­que están sien­do cui­da­dos por el equi­po humano de Lwi­ro, el cen­tro está enfren­tan­do muchos pro­ble­mas como los cami­nos cerra­dos, difi­cul­ta­des para con­se­guir sumi­nis­tros, ban­cos con­ge­la­dos, vio­len­cia en las calles e inseguridad.

Pen­sa­mos en la pobla­ción y en los ani­ma­les, como esta cría que nun­ca lle­gó a Lwi­ro, a la que nun­ca se pudo poner un nom­bre ni dar una segun­da opor­tu­ni­dad pues falle­ció antes de que lle­ga­se el equipo.

Des­de SOS Pri­ma­tes desea­mos que lle­gue inme­dia­ta­men­te la paz.

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