En estos días nos han pre­gun­ta­do sobre el mono Punch, que como sabéis se ha hecho viral en las últi­mas semanas.

Punch es una cría de maca­co japo­nés que no pudo ser cria­do por su madre, y has­ta don­de sabe­mos (sin cono­cer todos los deta­lles) fue cria­do por el equi­po de cui­da­do­res y vete­ri­na­rios del zoo de Ichi­ka­wa, en Japón.

En el momen­to de devol­ver­lo al gru­po de pri­ma­tes al que per­te­ne­ce es nor­mal que haya momen­tos de ten­sión y no son situa­cio­nes linea­les ni fáci­les como se nos ven­de un poco por los medios de comu­ni­ca­ción y deter­mi­na­das pelí­cu­las, por lo que has­ta cier­to pun­to, pue­de ser habi­tual que haya retro­ce­sos y agre­sio­nes que hay que moni­to­ri­zar en todo momento.

Es una téc­ni­ca que se rea­li­za en cual­quier ins­ti­tu­ción zoo­ló­gi­ca, es decir tam­bién en los san­tua­rios de pri­ma­tes, por ejem­plo cuan­do hay que inte­grar a un ani­mal nue­vo a un gru­po exis­ten­te y vie­ne del mas­co­tis­mo, o lle­ga deco­mi­sa­da por las autoridades.

Lo que sí es mejo­ra­ble es que su pelu­che es muy gran­de y podría hacer igual fun­ción un tro­zo de manta.

Espe­ra­mos que Punch aca­be su inte­gra­ción en la fami­lia de pri­ma­tes pron­to y ya no desee afe­rrar­se al pelu­che si no a sus congéneres.

Foto: Zoo Ichykawa.