Algu­nos peque­ños huér­fa­nos del CRPL, Lwi­ro Pri­ma­tes, acep­tan el bibe­rón al momen­to… a otros les cues­ta más… pro­duc­to del trau­ma de haber per­di­do a su madre en una edad tan tem­pra­na. Hay que tener en cuen­ta que las crías de pri­ma­te están mucho tiem­po con la madre, en los chim­pan­cés entre 4 y 5 años.

Tan­gany­ka, en el vídeo, jue­ga con la bote­lla por­que sabe que está lle­na… otra cosa es cuan­do se le aca­ba… Ayu­da a SOS Pri­ma­tes a que siga­mos apor­tan­do nues­tro gra­ni­to de arena.

Apa­dri­na una cría de chim­pan­cé por solo 5 euros de donativo/mes.