Una de las prin­ci­pa­les ame­na­zas para los pri­ma­tes es la caza fur­ti­va para con­su­mir su car­ne. Los adul­tos se matan, se des­pe­da­zan y se ahú­man (para que aguan­te más tiem­po la car­ne), muchas veces delan­te de las crías que han sido arran­ca­das a sus madres.

Dichas crías, como no tie­nen sufi­cien­te car­ne como para matar­las, las inten­tan ven­der en el mer­ca­do ile­gal de mascotas.

Eso es lo que le ha pasa­do a esta peque­ña que en estos momen­tos está tan mali­ta en el CRPL, Lwi­ro Pri­ma­tes, en la RD Congo.

Des­de nues­tros paí­ses lo que pode­mos hacer es no con­su­mir este tipo de car­ne cuan­do via­ja­mos a don­de viven los pri­ma­tes y NUNCA tener o pre­ten­der hacer­nos de un mono como mascota.

Os segui­re­mos infor­man­do sobre qué pode­mos hacer noso­tros para ayu­dar a los pri­ma­tes de todo el mundo.

Si apo­yas a SOS Pri­ma­tes por 1 euro/mes, a tra­vés de la pla­ta­for­ma Tea­ming, estás ayu­dan­do a estos y otros primates.