En el Cen­tro de Reha­bi­li­ta­ción de Pri­ma­tes de Lwi­ro siem­pre hay mucho tra­ba­jo por hacer y el goteo de nue­vas crías huér­fa­nas no cesa…Hace pocos días reci­bía­mos a Chem­bo, una chim­pan­cé que fue cap­tu­ra­da tan solo sien­do una cría en la pro­vin­cia orien­tal de la RD Con­go. Cuan­do los fur­ti­vos la inten­ta­ban ven­der en un mer­ca­do local, un pilo­to ruso la vio y, sin­tien­do lás­ti­ma por ella, la com­pró. Aun­que lo hizo con la mejor inten­ción, no fue cons­cien­te de que lo que esta­ba hacien­do era ali­men­tar el trá­fi­co ile­gal de estos animales…Pero des­pués  las cosas no fue­ron mejor para Chem­bo: pasó 6 años ence­rra­da en una peque­ña jau­la en un jar­dín. Sin nin­gu­na com­pa­ñía ni estí­mu­lo ni espa­cio sufi­cien­te para ejer­ci­tar su musculatura.

Chem­bo fue deco­mi­sa­da por el Ins­ti­tut Con­go­lais pour la Con­ser­va­tion de la Natu­re (ICCN) y reci­bió las pri­me­ras aten­cio­nes vete­ri­na­rias por el equi­po del Moun­tain Gori­lla Vete­ri­nary Pro­ject, antes de ser tras­la­da­da a Lwi­ro. Aho­ra ya está en la zona de cua­ren­te­na, fami­lia­ri­zán­do­se con los cui­da­do­res y su nue­va vida. Aun­que apa­ren­te­men­te está bien de salud, tie­ne poca fuer­za en las pier­nas debi­do al redu­ci­do espa­cio al que ha esta­do con­fi­na­da duran­te todos estos años. Una vez supere la cua­ren­te­na y esté físi­ca­men­te y psi­co­ló­gi­ca­men­te recu­pe­ra­da, Chem­bo podrá com­par­tir jue­gos con otros chimpancés.