Según un infor­me de la UICN (Unión Inter­na­cio­nal para la Con­ser­va­ción de la Natu­ra­le­za), casi la mitad (el 48%) de las 634 espe­cies de pri­ma­tes en el mun­do están ame­na­za­das de extin­ción. Las prin­ci­pa­les cau­sas son la des­truc­ción de las sel­vas tro­pi­ca­les, la caza fur­ti­va y el trá­fi­co ile­gal de crías. Delan­te de estos esca­lo­frian­tes datos, resul­ta impo­si­ble no pen­sar en cómo pode­mos con­tri­buir a fre­nar esta tra­ge­dia eco­ló­gi­ca y ética.

Los pri­ma­tes viven prin­ci­pal­men­te en las zonas tro­pi­ca­les del pla­ne­ta, excep­to una úni­ca espe­cie de este gru­po de mamí­fe­ros que ha con­se­gui­do exten­der­se sin lími­tes: el ser humano. Des­de la como­di­dad de los paí­ses del nor­te, a veces resul­ta fácil pen­sar que los tró­pi­cos que­dan muy lejos y que des­de aquí poco pode­mos hacer para pro­te­ger a los pri­ma­tes y sus hábi­tats. Nada más ale­ja­do de la reali­dad. Empe­zan­do por cam­biar alguno de nues­tros hábi­tos dia­rios, pode­mos con­tri­buir enor­me­men­te en la con­ser­va­ción de estos fas­ci­nan­tes ani­ma­les (vere­mos algu­nas pro­pues­tas en futu­ros posts).

SOS Pri­ma­tes sur­ge de la nece­si­dad de dar a cono­cer el pano­ra­ma actual que afron­tan los pri­ma­tes en el mun­do para así poder con­tri­buir en su pro­tec­ción. Es impo­si­ble valo­rar y pro­te­ger lo que no se cono­ce, sien­do la sen­si­bi­li­za­ción y la edu­ca­ción pie­zas cla­ves para lograr nues­tro obje­ti­vo. Des­de aquí tam­bién hare­mos difu­sión de pro­yec­tos que tra­ba­jan en la con­ser­va­ción de pri­ma­tes y bus­ca­re­mos dis­tin­tas fór­mu­las para apo­yar­les. ¿Nos ayudas?